domingo, 30 de noviembre de 2025


Hola, mi nombre es Leonardo Ariel Cabral, tengo 16 años, nací el 03/04/2009. Tengo una familia mediana, junto con mis padres, mi hermana y mi mascota.

Voy a la Escuela Técnica N°5 D.E 11 María de los Remedios Escalada de San Martín. Estudio Gestión y Administración de las Organizaciones y me encantaría poder egresarme de esta secundaria y luego seguir estudiando alguna que otra carrera.

Mis pasatiempos son ir a jugar al futbol y vóley con mis amigos al parque, hacer música con un programa, escuchar mucha música, prender la computadora para entretenerme con videos, series, o jugando solo o con amigos.

Mi principal meta es poder graduarme de la escuela ET5. Elegí el colegio debido a la cercanía. Con el tiempo me fue gustando la especialidad, me está empezando a gustar e interesar todo lo que tenga que ver con lo contable.

Este blog lo voy a dedicar a temas medioambientales y al trabajo con plantas, cultivos y cuidados de la tierra. Me interesa entender cómo funcionan los ecosistemas, cómo nuestras acciones influyen en ellos y qué podemos hacer para aportar algo positivo. Además, me gusta investigar, buscar información confiable y usar herramientas digitales para comunicar lo que aprendo.

A partir de hoy voy a publicar entradas semanales, quincenales y mensuales, usando imágenes videos. El objetivo es aprender no solo sobre el ambiente, sino también a escribir mejor, organizar información y crear contenido digital claro y atractivo.

Mi plantación elegida para este proyecto es la palta, una planta que mucha gente conoce por su sabor, pero que tiene una historia muy antigua y un rol ambiental muy interesante. A lo largo de este blog voy a explorar su cultivo, sus variedades y cómo se relaciona con la sostenibilidad.

Este espacio será mi rincón verde para aprender y compartir. 


La verdura que elegí para el proyecto es la PALTA, conocida también como aguacate. Su nombre proviene del náhuatl “ahuacatl”, usado por pueblos originarios mucho antes de que los europeos llegaran a América. Con el tiempo, el término fue transformándose hasta llegar al nombre que usamos hoy en Argentina: palta.

La palta tiene un origen que se remonta a miles de años. Se cree que nació en las regiones tropicales de México, Guatemala y Centroamérica, donde ya era parte de la dieta de civilizaciones antiguas hace más de 8.000 años. La valoraban por su energía, su textura cremosa y sus nutrientes. Cuando comenzaron los viajes entre continentes, la palta viajó a Europa en el siglo XVI y desde ahí fue expandiéndose a distintos climas templados, llegando finalmente a Sudamérica.

Hay varios tipos de variedades sobre esta verdura:

Entre las variedades más conocidas están:
• Hass: piel oscura y rugosa, muy cremosa.
• Fuerte: piel lisa y sabor suave.
• Bacon: más ligera, ideal para ensaladas.
• Criolla: típica de nuestra región, de pulpa amarilla y sabor auténtico.

Claves del Cultivo

  1. Clima: Prefiere temperaturas entre 15°C y 25°C. No soporta heladas fuertes.

  2. Suelo: Ligero, bien drenado y con buena materia orgánica.

  3. Riego: Moderado; el exceso de agua puede dañar las raíces.

  4. Sol: Necesita varias horas de luz directa.

  5. Poda: Ayuda a formar la planta y fortalecer su estructura.

Beneficios Ambientales y Económicos

El cultivo de palta ayuda a mejorar la estructura del suelo, aporta sombra, reduce la erosión y captura carbono. En lo económico, es uno de los cultivos más demandados del mundo, lo que genera empleo y producción regional.

Mi experiencia

Para iniciar mi cultivo, limpié una semilla de palta y la puse en agua usando palillos para sostenerla. La dejé unos días hasta que comenzó a sacar raíz. Luego la pasé a una maceta con tierra aireada. La riego día por medio y la dejo en un lugar donde recibe sol directo. Ver cómo va creciendo es una mezcla de calma y progreso.



LA CONTAMINACIÓN DEL AGUA 

El agua es el hilo que cose la vida sobre la Tierra. Nace en montañas, atraviesa ríos, llega al mar y vuelve al cielo en forma de vapor. Esa danza silenciosa sostiene ecosistemas, ciudades y cultivos. Sin embargo, este ciclo natural se está viendo alterado por uno de los problemas ambientales más urgentes de nuestra época: la contaminación del agua.

La contaminación del agua ocurre cuando sustancias dañinas (basura, productos químicos, metales pesados, microplásticos o desechos industriales) llegan a ríos, mares, napas o lagos. Esto no solo afecta a los ecosistemas acuáticos, sino también a los seres humanos que dependen de esas fuentes para beber, producir alimentos o vivir cerca de ellas. 

Uno de los factores más graves es la descarga de residuos industriales sin tratamiento, que liberan sustancias tóxicas como plomo, mercurio o aceites. Las fábricas que no cumplen con normas ambientales terminan convirtiendo cursos de agua en canales estancados donde la vida apenas resiste. Algo similar ocurre con la agricultura intensiva, que utiliza fertilizantes y pesticidas; cuando llueve, esos productos se filtran hacia el agua, generando un proceso llamado eutrofización: las algas crecen demasiado, consumen oxígeno y los peces mueren.

El problema no termina ahí. En las ciudades, una enorme cantidad de plásticos y microplásticos termina en el agua. Botellas, bolsas, envoltorios y fragmentos microscópicos viajan a través de pluviales, arroyos y ríos hasta llegar al océano. Allí pueden tardar cientos de años en degradarse. Se estima que ya existen “islas” de basura flotante, como la del Pacífico, que equivale a varias veces el tamaño de países enteros.

Y aunque parezca lejano, esto también nos afecta directamente: ese microplástico vuelve a nosotros en peces, sal marina e incluso en el agua potable. Se convierte en un visitante invisible dentro del cuerpo humano.

Pero no todo está perdido. Hay caminos posibles.
Uno de ellos es mejorar la gestión de residuos, separando basura, reduciendo plásticos y fomentando el reciclaje. Otro es impulsar leyes que obliguen a industrias y municipios a tratar el agua antes de devolverla al ambiente. Además, cada persona puede hacer pequeñas acciones: evitar tirar aceites al desagüe, reducir el consumo de plástico descartable y participar en campañas de limpieza de ríos o costas.

Cuidar el agua no es solo proteger un recurso; es proteger la vida misma. La salud del planeta fluye por las mismas corrientes que pasan por nuestras manos. Y si las cuidamos, el futuro también fluye más claro.

Fuentes utilizadas 

  • Fernández, M. Gestión ambiental y recursos hídricos. Ed. Siglo XXI.

  • Naciones Unidas – ONU Agua: Informes sobre contaminación y acceso al agua.

  • National Geographic: Artículos educativos sobre microplásticos y océanos.

H ola, mi nombre es Leonardo Ariel Cabral, tengo 16 años, nací el 03/04/2009. Tengo una familia mediana, junto con mis padres, mi hermana y ...